Thursday, June 27, 2013

Un error lo tiene cualquiera



¡Uy, disculpad! Me equivoqué en el anterior post: no era el número 14. Todos nos podemos equivocar, ¿no? La vida es así, pero sabed que no hubo intencionalidad por mi parte.

Es que los números nunca han sido lo mío. A lo máximo que aspiro en Matemáticas es a sacar un 6,5. Y si todo me va bien, me hago ministro.

Mi post número 000000014



A todos los que echáis de menos a Ulysses (o sea, a las tres personas que como mucho le leéis de vez en cuando): 

Simplemente deciros que estoy de viaje. En concreto, en tránsito en el aeropuerto de Moscú, camino de… bueno, ya se verá… Y claro, como estoy sin cobertura, no puedo bloguear. Pero a la que me conecte, continúo (en breve) y os regalo mi post número 14.

Wednesday, May 1, 2013

Emak Bikia: El intenso placer de la renovada repetición



Recientemente me tocó ejemplificar el concepto “primero” en mis clases de español para extranjeros. Y hoy, siguiendo un principio de (des)orden, me viene a la mente el significado de “segundo” en una de sus acepciones. No me interesa tanto el quedar segundo (o ser un segundón) como el valor de realizar algo por segunda vez. La repetición buscada. Y suele suceder que cuando admiramos algo por segunda vez no encontramos —ni siquiera buscamos— esa repetición. Se desvela una nueva visión y se descubre un nuevo placer en ese encuentro. En esos libros que no se agotan en su primera lectura. En la canción que no nos cansamos de oír. En la imagen que nos devuelve sensaciones diferentes cada vez que la observamos. Y en la película que los sentidos nos reclaman un nuevo visionado.

El ejemplo más claro de ello es ‘Emak Bakia Baita’, la película de Oskar Alegría. Y ello puede constatarse en el numeroso grupo de integrantes de ‘Emak BI-kia’, aquellos que disfrutan nuevamente de algo que pueden encontrar en el film, y entre los que me incluyo. Algo particular y diferente en cada caso, pero que le da un valor añadido a la película. Fui testigo e invitado de excepción de la fundación del grupo. Y aquí resumo una breve crónica de lo acontecido.

Todo tuvo lugar una tarde-noche en el año dos mil y pico después del nacimiento de un conocido de Brian. Los integrantes del recién surgido grupo ‘Emak BI-kia’ hicieron lo que todos los vascos que se jacten de serlo. Organizaron una reunión fundacional del grupo, se repartieron cargos sin relevancia alguna tras mediar una discusión acalorada, y al término de la misma cada uno seguía más enrocado en sus posturas previas si cabe. Después, ya conscientes de la imposibilidad de llegar a ningún punto en común, tomaron las calles de la ciudad de la magdalena o Magdalena-ville y se dieron a las tres cosas que un vasco indefectiblemente hace los fines de semana con fruición, por este orden: comer, beber y quejarse de que lo único que hace es comer y beber. Cinco gin-tonics más tarde, y con cinco grados menos de dignidad, el panorama era desolador. Los pocos representantes del grupo que quedaban en pie daban muestra de la involución de la estirpe vasca: alguno hacía algún ligero movimiento de hombros de izquierda a derecha que cualquier etnólogo (con “t”) se resistiría a calificar como baile; otro torturaba los oídos de una incauta que tuvo la terrible ocurrencia de pedirle papel de fumar; el resto se desgañitaba aullando con el karaoke del bar, sin reparar que lo que se mostraba en la pantalla de la tele era una peli sueca de autor con subtítulos en inglés.

Finalmente, alguien hizo la pregunta de la noche: ¿oye, de qué nos conocemos, Patxi? Hombre, de Anoeta, ¿no? Peña Bikiak nos llamamos, pues. ¡Joder, qué poca memoria tenemos en el grupo! Y Patxi empezó a hablar, con ese discurso atropellado pero al mismo tiempo certero de un borracho inquieto. Con la lengua que se tropieza en cada bordillo del labio, pero sin magullarse. Con la mirada inquieta tras el foco que se mueve al son del viento enfocando una vaca disecada sobre el verde.

Y antes de retirarse a casa, Patxi contó a sus compañeros de peña realista que recientemente había soñado con princesas rumanas. En su sueño los cerdos de esa granja permitían que algo que caminara sobre dos pies no fuera un enemigo. Cerdos que, al despertarse, no se habían convertido en ratones de cuento, sino que seguían siendo los mismos cerdos gregarios cuya vida tenía sentido en comunidad. Y las bellas parisienses soñaban y despertaban generando un efecto con sus párpados en quienes les observaran que… que quizá, en otro lugar, las lágrimas no estuvieran cerradas en un sarcófago de momia milenaria, sino que a pesar de los años se mantuvieran en la memoria de piedra de algunas casas, o en las piedras bajo el mar. Y que realmente despertaran para que alguien con su cara maquillada todavía hiciera sonreír y para que pudiera contar los pájaros que vuelan libremente en ese mundo. En un mundo donde el azar todavía tiene mucho que decir en el patrón de búsqueda (de comida) de algunos animalillos salvajes del bosque. Y en el sueño de Patxi quizá nosotros no seamos otra cosa que esos animalillos.

Eta hau hola ez bazan, sar nazatela kalabazan.

P.S.: En una frase: lo único relevante de este post más caótico que nunca es que, si no has visto ‘Emak Bakia Baita’ ('La casa Emak Bakia'), que sepas que te estás perdiendo algo.

Thursday, April 18, 2013

Explosión



Degusto una lejana sombra donostiarra.
Crepúsculo de zumo de limón y garrapiñadas.
Mi atardecer de miel de palma.
Drama de sangre estallada y esparcida
en noche absurdamente y gozosamente festiva.

El luto de la noche bañándose en la negrura del mar.
Las olas contoneándose, tú y yo contoneándonos.
En nuestra particular explosión
fuimos los únicos que vimos fuegos artificiales.

Nuestros cuerpos de pez juguetearon
en fricción inocente de pieles mojadas y resbaladizas.
Entre destello multicolor,
un ruido seco y bizarro anunció la fatalidad.
Y la ciudad amaneció engalanada con lazos de luto y esparto.

¿Tú lo recuerdas?
Yo todavía puedo ver el aura brillante,
aún resuena en mí
ese eco de un clamor en voz baja.


(…Porque nunca olvidaré aquella noche que nunca viví).


Tuesday, March 26, 2013

De Primeros (y otros entrantes fríos) en un mundo de Primas y Primos



Llega la primavera, y en mis clases de español para extranjeros nos han propuesto que presentemos al grupo una palabra nueva cada día. Consiste en tomarla del diccionario de la RAE y en poner ejemplos actuales. Por razones emparentadas con mi biografía (antes de meterme a  aprender el idioma español, estudié japonés), he escogido el  término “primero”. Y he aquí algunas acepciones:
1.- (adj.) Dicho de una persona o de una cosa: Que precede a las demás de su especie en orden, tiempo, lugar, situación, clase o jerarquía.
2.- (plural) Bazas que hace un jugador antes que los demás hagan ninguna.
3.- (adj.) Excelente, grande y que sobresale y excede a otros.

Para ilustrar la primera de las acepciones, les explico a mis compañeros de clase que, tal y como ya se vaticinaba con los llamados dioses y numbers One del fútbol, nos ha llegado recientemente un primero argentino en el Vaticano.  Es el Papa Francis I; el primer Papa jesuita y sudamericano, al que algunas profecías atribuyen ser el último de los Papas. Ya se sabe: los últimos serán los primeros en el Reino de los Cielos.

Hablando de Papas (hablando del Rey de Roma que dirían en castellano, y “talking about the devil” en inglés), hablemos de Mamas & the Papas. Y es que en Panderetilandia no salimos de Primeros. Como máximo mandatario militar (ese no elegido por el pueblo), Panderetilandia tiene a Juan Carlos I. Y no parece rocambolesco aventurar que el mando de la nación en términos políticos (hoy en día traducido a términos económicos, y tampoco decidido por el pueblo) puede pasar, Rajoy mediante, a Angela I de España y V de Alemania, mandataria ya en otros lugares del Sur (Angela I de Grecia, I de Portugal, I de Chipre,…). Es la prima donna, la que lleva la voz cantante de la ópera; el Tamino que rescata a Pamina. La prima de Zumosol que viene a rescatarnos del tan ya vaticinado debacle de la Prima de riesgo frente a Alemania. Y todo esto explica muy bien la segunda de las acepciones.

Y claro, toca ajustarse el cinturón. Algunos gobernantes en distintas instancias proponen soluciones que han dejado a la ciudadanía sin derechos y sin cuartos, aunque algunos de los primeros se exceden con la dieta (pero no la de apretar el cinturón). Curiosamente ello no le impide a alguna seguir siendo reelegida como la number one de su partido. La pregunta aquí, mayormente retórica, estriba en dilucidar quiénes son aquí los primos que no parecen superar las numerosas pruebas impuestas por los sumos sacerdotes ni disponer de una flauta mágica que les haga más felices o atravesar la columna de fuego en la que todo parece arder en esta ópera.

Eso sí, en lo que no he podido caer es en ningún ejemplo para la tercera de las acepciones. Quizá es porque para ello debiera de haberme salido del ámbito de la política. Pues lo pensaré más tarde.

P.S.: Al menos acabo de recordar otro ejemplo de la primera de las acepciones. No todos los significados de “primero” van a ser negativos. Y como muestra un botón. El primer título en euskera de una película: Emak Bakia. Podemos acudir a la propia página web de la película o leer sobre ello en una página de un grupo de investigación de una universidad (la UPV/EHU) que, sin ser todavía la primera en ningún ranking internacional, cada vez está más arriba en varios de ellos.


 
Primera (y última) pantalla en los cajeros en Chipre